¿Quién fue San Vicente de Paúl?

San Vicente de Paúl nació en 1581 en un pequeño pueblo de Gascuña (Francia). Hijo de campesinos trabajó como pastor desde los 7 años, pero descubierta su fina inteligencia hizo carrera eclesiástica y se ordenó sacerdote con tan solo 19 años. Fue un hombre inquieto y sensible que descubrió con dolor la enorme brecha cultural, moral y vital entre ricos y pobres. Si la situación en los campos, ya conocida por él, era deplorable; la situación y la diferencia entre unos y otros en las ciudades era profundamente aberrante.

San Vicente a cada paso que daba iba encontrando bolsas de pobreza y miseria cada vez más acuciantes, cada vez más denigrantes, cada vez más hirientes: los campesinos, los trabajadores de las factorías, los mendigos, las mujeres y sus hijos en las grandes ciudades, los presos y en especial los galeotes (condenados a remar en la armada real).

«Señor, si tú estuvieras en mi lugar, ¿qué harías en esta ocasión?” Este pensamiento empezó a ser una constante en su vida a cada aldabonazo que la realidad le lanzaba y alcanzaba. San Vicente se preguntaba qué podía hacer, qué haría su Señor en su lugar y a renglón seguido buscaba dar una respuesta o mover a los ricos a que intervinieran para atemperar el sufrimiento de una u otra realidad. Es así como los asistió a todos gracias a que fue fundando distintas organizaciones fundamentadas en la caridad cristiana.

San Vicente de Paúl (1581-1660)

Al principio consiguió recursos para ser él mismo quien se hiciera cargo, pero la necesidad una y otra vez le iba sobrepasando, así que fue buscando más benefactores y los fue agrupando en organizaciones, instituciones y asociaciones en pos de una mayor eficacia. Lo mismo le pasó con sus manos y recursos personales. Pronto se volvieron insuficientes y fue creando más colectivos que asumieran tan grande misión de atender a todos los hombres, mujeres y niños que le demandaban asistencia o atención. Así, surgieron de su mano las “Siervas de los pobres”, las “Damas de la Caridad”, las “Hijas de la Caridad”, la “Congregación de la Misión (Paules)”. Hoy en día la familia religiosa Vicenciana sigue siendo la Institución de la Iglesia más numerosa.

Gracias a su ingente labor en favor de los pobres, de la formación y renovación de la vida del clero de su época, de la creación de instituciones de caridad, así como de su santidad personal, fue canonizado en 1737 por el papa Clemente XII, mientras que en 1885 el Papa León XIII lo proclamó patrón de todas las Asociaciones de Caridad Católicas.

Nuestra Hermandad tiene la suerte de tener su sede canónica en la Parroquia que tiene por titular a tan gran hombre de Dios. San Vicente nos invita a vivir de lleno desde la humildad, la paciencia, el dolor, esperanza, decisión, valentía, creatividad y profunda generosidad. Su hacer incansable en favor de los pobres, su configuración personal como instrumento de Dios para llegar al pueblo, leer en su corazón sus inquietudes, anhelos y sufrimientos y, sobre todo, su capacidad para dar una respuesta evangélica, es para nosotros una luz que nunca nos cansaremos de agradecer al Señor.

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